El infierno de Auschwitz (Polonia)

“El trabajo libera”. Qué terrible e irónica frase para un lugar tétrico como es el campo de concentración de Auschwitz.

Estuvimos mucho pensando si debíamos y queríamos hacer esta visita. Lo meditamos bastante y al final pensamos que sí, que debíamos y queríamos ir. No nos bastaba con haber leído y escuchado innumerables testimonios sobre Auschwitz durante toda nuestra vida. Queríamos verlo en primera persona.

Antes de nada, al igual que respetamos a todo aquel que no quiere ir, pedimos respeto por los que sí decidimos ir. Cada uno que obre en conciencia y elija libre y voluntariamente qué hacer.

Desde luego que, una vez visitado el lugar, podemos decir que es uno de los sitios más terribles en los que hemos estado. Desde que llegas hasta que te vas te invade un dolor y una tristeza que no podemos expresar aquí con palabras. Es realmente terrible pero nos alegramos de haber ido. Teníamos que hacerlo.

Puedes contratar la visita en la oficina de turismo que hay en la Plaza del Mercado de Cracovia. Te recogen en tu hotel y de vuelta, te dejan de nuevo allí. Traslados, entradas y guía sale por 35€ por persona. Cuenta que entre el viaje y la visita, estarás fuera unas 7h.

Situado a 43km de Cracovia, el campo de concentración de Auschwitz, fue construido en 1940 por los nazis cuando invadieron Polonia. Y su cierre data de 1945 cuando los soviéticos liberaron al país del dominio alemán.

Se trata del mayor centro de exterminio de toda la historia del nazismo.

Además de Auschwitz visitarás también otro campo de exterminio que forma parte del complejo. Se trata de Birkenau y está situado a unos 3km.

Se hace horrible pasear entre los barracones mientras te cuentan lo que entre esos muros pasó, las barbaridades que padecieron esa pobre gente y hasta qué punto la brutalidad humana puede llegar…

Llegaron prisioneros de todas partes de Europa y la mayoría llegaban al campo en tren, con frecuencia después de un terrible viaje en vagones de carga que duraba varios días, durante el que no se les facilitaba comida ni agua.

A partir de 1944 se extendió la vía del tren para que entrara directamente al campo. Algunas veces, al llegar el tren, los prisioneros eran pasados directamente a las cámaras de gas. En otras ocasiones, los nazis seleccionaban prisioneros, frecuentemente bajo la supervisión del Dr. Josef Mengele, para ser enviados a campos de trabajo o para realizar experimentación médica. En general los niños, los ancianos y los enfermos eran enviados directamente a las cámaras de gas.

Nada más llegar se les quitaban sus pertenencia, se cortaba su pelo y se les marcaba con el tatuaje de rigor para tenerlos controlados y localizados. Ya no eran personas, eran números.

Los duros trabajos que tenían que realizar unido a los problemas de higiene y a la desnutrición, hacía que la tasa de mortalidad entre los prisioneros fuera muy elevada.

Auschwitz 5

Dentro de lo terrible que era todo el complejo, el bloque 11 era la prisión dentro de la prisión. Allí es donde se ejecutaba todos los castigos a los presos. Entre ellos, y por no mencionar los más terribles, estaba el estar 4 presos juntos en una mini-celda de menos de 1m cuadrado durante días de pie, sin comida y sin poder moverse.

En este mismo bloque 11 es donde se realizaron las primeras pruebas con el gas letal. Desgraciadamente las pruebas fueron satisfactorias para los nazis y a partir de ahí crearon las cámaras de gas y los crematorios.

Auschwitz 8

Si bien Auschwitz estaba pensado para que los prisioneros trabajaran, el campo de concentración de Birkenau, fue creado directamente como campo de exterminio. Para cumplir con este objetivo, se equipó el campo con 4 crematorios con cámaras de gas. Cada cámara de gas podía recibir hasta 2500 prisioneros por turno.

Según nos informó nuestro guía, sólo en Auschwitz, hubo más de 1.300.000 presos y 1.100.000 murieron. Eso da un porcentaje de fallecidos del 90%. Y se cree que de estos, 1 millón eran judíos. 

Desde aquí, y ya por último, solamente decir que ojalá esto nunca vuelva a pasar. No podemos permitirlo.