Tercera etapa de #Travel2Morocco

El recorrido de la tercera etapa de mi viaje por el sur de Marruecos es ZagoraTamegrouteMhamid.

Salimos de Zagora después de desayunar y ponemos rumbo a Tamegroute.

A 18 Km al sur de Zagora, en un oasis, tenemos esta ciudad con una curiosa y misteriosa kasba subterránea. Se trata de un laberíntico entramado de callejuelas en las que, a día de hoy, aún siguen viviendo unas 400 familias. 

Tamegroute es una ciudad religiosa. El mausoleo de Sidi Mohamed Ben Nasser, fundador de la zauía, es muy antiguo y está decorado con yeso esculpido y madera de cedro.

La localidad es un antiguo centro de estudios religiosos con influencia en el Magreb y tiene una importante biblioteca histórica que data del siglo XVII. Una pena, pero no pudimos visitarla.

La ciudad de Tamegroute es el centro más importante de artesanía del sur de Marruecos. Destaca por su cerámica de color verde con la que fabrican de todo: cántaras, azulejos, tagine, platos, tazones, tazas, etc… Es todo muy bonito y un buen recuerdo para llevarte a casa.

En los hornos utilizan hojas de palmera y troncos secos para dar vida al fuego.

Me comentaron que la cerámica más conocida aquí, como ya he dicho antes, es la de color verde porque el verde es el color del islám.

Después de esta interesante parada de la ruta, ponemos dirección al desierto. Ponemos dirección a Mhamid.

Es el lugar donde empieza el Sahara y donde termina la carretera. A partir de aquí todo es arena y dunas. Es una ciudad árida y creo que no debe ser muy sencillo vivir aquí.

Hacemos acopio de agua porque en el campamento nos va a ser muy necesaria. Cuando vengas, no dudes en comprarte las botellas que creas oportunas porque las vas a necesitar. Como las tiendas de la localidad lo saben, las tienen congeladas para que duren frescas lo máximo posible. Pero no un poco congeladas, no. Son un auténtico bloque de hielo. Bien pensado porque con el calor que hace no dura mucho.

Nos montamos de nuevo en nuestro 4×4 y empieza la parte más auténtica y espectacular del viaje. Una de las experiencias que nunca voy a poder olvidar.

Hassan, guía y amigo, es un experto conductor y hace que disfrute como un loco. Saltos, derrapes, subidas, bajadas,… Un auténtico rally !!!

Después de hacer parte del tramo de una de las etapas del mítico Paris-Dakar, llegamos a nuestro campamento de jaimas situado a pocos kilómetros de la frontera con Argelia.

Caravane du Sud“, que así se llama, es un oasis en medio de un mar infinito de arena. Jaimas para cada pareja, jaima central para tomar un buen té y relajarte, una jaima restaurante, jaima con baños y duchas,… se puede pedir más? Y en pleno Sahara!!!

En cuanto llegamos, dejo la mochila en mi jaima y me tumbo a descansar un poco en la que hay justo en el medio del campamento.

Y después de cenar un maravilloso tajín de pavo con ciruelas, nos echamos en las alfombras para admirar el espectáculo de las estrellas en pleno desierto.

Tengo que decir que nunca en mi vida he visto un cielo tan claro y estrellado. Millones de estrellas y muchas fugaces. Es realmente algo único e impactante. Ese silencio y ese cielo… sólo recordarlo hace que se me pongan los pelos de punta.

Pasar una noche en el desierto es de esas cosas que no puedes dejar de hacer por lo menos una vez en tu vida. Yo había estado ya más veces en el desierto, Egipto y Túnez, pero nunca para dormir.

Es una experiencia única e irrepetible. Un silencio que se oye y una tranquilidad inigualable.

Después de estar varias horas admirando el maravilloso cielo del Sahara, me retiro a descansar.